jueves, 8 de julio de 2010

De caracoles y recuerdos.


Ayer a la tarde fui al cine con una de mis mejores amigas. La protagonista no me cae muy bien, pero la peli parecia ser interesante.La última canción, se llama. Se trata de que la chica ésta es súper rebelde, la madre la manda a vivir con el padre, el padre vive en una súper casa en una súper playa y la chica se encarrila y encuentra oh! al chico perfecto. Se enamoran.
Amor de verano. Hacia rato que quería inconcientemente escribir sobre esto.
¿Qué es un amor de verano? Todos tuvimos uno alguna vez. Es ésa persona que se cruza en nuestro camino por casualidad, nos despierta la risa, el alma y el corazón. Nos pone toda una familia de mariposas en la panza, de todos los colores; violeta, azul, amarillo, naranja. Nos imaginamos mil quinientas situaciones, derrochamos palabras de amor incalculables, repetimos la frase "Para siempre" más de lo que lo vamos a hacer toda nuestra vida. Y así, tan rápido como llegó, se fue. Volvió a su provincia, a su país. Volvimos nosotros. El resto del tiempo transcurre entre promesas, teléfonos, mails, ilusiones de reencuentro. Más de una vez estuvimos a punto de correr a la terminal y tomarnos el primer bondi que nos llevara hacia él. Lloramos cual novias desconsoladas cuando la realidad nos bajó de un hondazo de la nube. Sufrimos.

Yo tuve un amor de verano. Todavía su recuerdo me trae el olor a sal, a mar, a abrazos de arena, a sol, a barba de náufrago. Lo quise más allá del entendimiento, más allá de los límites de la cordura. Pero ¿quién dice que el amor fue alguna vez cuerdo?
Por eso, señoras y señores, cerremos un ratito los ojos y dediquemosle un pensamiento a aquél amor que, por lejano o absurdo, se quedó entre la arena.

1 comentario:

  1. Tus palabras tienen el poder de emocionarme. Hermoso amiiiiiii. Te amo.

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