martes, 6 de julio de 2010

A veces Marte y Venus se llevan mal




Hoy, mientras veía unas fotos en la compu de una chica de pelo corto, hija de mi mamá y mi papá, pensaba lo mucho que me gustaría ser especial. Poder tener ojos que transmitan algo de brillo, o una sonrisa con luz. A veces siento que a la mía se le acabaron las pilas. O que mi pelo bailara solo, sin necesidad del viento como partener, como dicen en la tele. O que mis manos fueran delicaditas así, como dos alitas de pájaro a punto de volar. A lo mejor, tener pestañas que rocen el cielo, negras y curvadas.
No te confundas, no es envidia. Es sólo que me agarraste así, cansada. Muchas veces me gustaría ser como vos. Bonita, gracil, con estilo, despreocupada. No te digo que no tengas problemas, porque los tenes.Yo tambíen. Aún así son diferentes entre sí; son como las dos caras de una Pepitos (que comparación estúpida). A ellos no los quiero en mi canasta, gracias.
Pero sabés que me gustaría? Escuchar esa risa tuya de campanas de Catedral sonando fuerte fuerte a la tarde, o en cualquier momento del día.

Extraño que te rías.

Extraño que bailes.

Extraño que seas feliz.

Me gustaría tanto poder abrazarte, que se caiga esa pared gigante que hay entre nosotras.
Pero no me sale; la empujo, la empujo y no me sale.
Todo va a pasar, todo se va a sanar. Como cuando te caíste en la vereda de casa y te lastimaste la frente. Fuimos al hospital y mamá te curó te acordas?
Bueno, así va a ser esta vez...
Ojalá, ojalá...

Te quiero tanto enana, aunque cierres la puerta y no lo puedas ver .

No hay comentarios:

Publicar un comentario