viernes, 31 de diciembre de 2010

Fin de año (de lechuzas roncas)


Mira, no pido mucho,

solamente tu mano, tenerla

como un sapito que duerme así contento.

Necesito esa puerta que me dabas

para entrar a tu mundo, ese trocito

de azúcar verde, de redondo alegre.

¿No me prestas tu mano en esta noche

de fin de año de lechuzas roncas?

No puedes, por razones técnicas.

Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,

el durazno sedoso de la palma

y el dorso, ese país de azules árboles.

Así la tomo y la sostengo,

como si de ello dependiera

muchísimo del mundo,

la sucesión de las cuatro estaciones,

el canto de los gallos, el amor de los hombres.

Julio Cortázar, 31.12.1951




Manos que no están, que no puedo agarrar por razones técnicas. Manos que están y me sofocan. Manos que se olvidan que estoy acá. Manos que saludan desde lejos y manos que estuvieron y están; esas que de las cuales me aferré en este año de miseria, de lágrimas, de dolor, de vacíos existenciales y agujeros emocionales. No fue mi mejor año, quizás fue el peor. Por eso deposito todas mis esperanzas en éste que comienza... Yo se muy bien que cuando se desea con el alma y con cada célula de nuestro cuerpo, el universo de apiada un poquitito de nuestra desesperación y nos tira un centro.

Por eso, hoy a las doce, voy a cerrar los ojos por un segundo y voy a desear el mundo inclusive. Total ¿quién me puede decir que lo que quiero es una locura o una estupidez?


Feliz año nuevo 2011. Feliz (con todo lo que eso implica)...